Reskilling 2026, ¿cuáles habilidades definirán la empleabilidad en los próximos años?

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Reskilling 2026, ¿cuáles habilidades definirán la empleabilidad en los próximos años?

De aquí a 2030, la transformación del mercado laboral y las nuevas necesidades empresariales implica tener nuevas habilidades tanto técnicas como humanas, no solo para que los trabajadores destaquen más, sino para que las empresas compitan mejor.

La actualización de habilidades se ha convertido en un factor clave para la empleabilidad en el corto y mediano plazo. De acuerdo con proyecciones del Foro Económico Mundial (FEM), entre 2023 y 2030 se generarán alrededor de 170 millones de nuevos empleos, mientras que cerca de 92 millones serán desplazados como resultado de cambios tecnológicos, económicos, demográficos y de la transición verde.

El FEM también estima que aproximadamente el 40 % de las capacidades requeridas en los cargos actuales deberán modificarse en los próximos años. Este desajuste entre las habilidades disponibles y las demandadas representa el principal desafío para el 63 % de los empleadores encuestados por el organismo.

La aceleración de los procesos productivos, la adopción de nuevas tecnologías y la transformación de las dinámicas laborales están reduciendo el tiempo de vigencia de muchas competencias. Este contexto está llevando a replantear cómo se construye la empleabilidad, tanto desde el componente técnico como desde las capacidades humanas. Así lo explica Maite Moreno, directora del máster en recursos humanos de EAE Business School, institución perteneciente a la red Planeta Formación y Universidades.

Según la directiva, el reskilling se ha integrado como un elemento básico dentro de los entornos laborales actuales. En este escenario, la capacidad de aprender con rapidez y actualizar conocimientos se vincula directamente con la vigencia profesional y la competitividad de las organizaciones.

Aunque una parte importante de la atención suele centrarse en las habilidades técnicas y digitales, las empresas también están demandando competencias relacionadas con el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos, la comunicación efectiva y la toma de decisiones en contextos de incertidumbre. Estas capacidades, en gran medida, presentan mayores dificultades para ser automatizadas.

En línea con las proyecciones del Foro Económico Mundial, Moreno destaca habilidades como la adaptación al cambio, el trabajo colaborativo en equipos diversos y la inteligencia emocional, especialmente en esquemas de trabajo híbridos o remotos. Desde su perspectiva, el desarrollo profesional implica no solo el aprendizaje de nuevas herramientas, sino también su aplicación en contextos reales, el liderazgo de proyectos y la resolución de problemas.

El equilibrio entre competencias digitales y humanas se alcanza cuando la tecnología se entiende como un medio y no como un fin. En ese sentido, uno de los retos identificados en los procesos de reskilling es la falta de una estrategia clara, tanto a nivel individual como organizacional.

Desde EAE Business School señalan que la acumulación de cursos no garantiza, por sí sola, un mayor impacto profesional. El reskilling, explican, es un proceso progresivo que requiere enfoque, aplicación constante y alineación con necesidades concretas, perfiles profesionales y objetivos específicos.

Finalmente, la institución resalta que los procesos de actualización de habilidades son sostenibles cuando se abordan como un esfuerzo conjunto entre empresas y academia. Modelos de aprendizaje flexibles, aplicados y en permanente actualización se presentan como elementos complementarios para acompañar el desarrollo profesional a largo plazo.

 

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